Latido Animal | Hay historias que no terminan
Una carta para quien necesita ser escuchado

Hay historias que no terminan cuando una vida se acaba.

Esta es una carta para ti, para vuestra familia y para ese vínculo que sigue vivo incluso cuando alguien ya no está.

Leer la carta Léela despacio. No necesitas tener todas las respuestas.
De Sara, para vuestra familia

Una historia que sigue formando parte de vosotros.

No sé exactamente qué estás viviendo, pero quizá algunas de estas palabras se parezcan a una pequeña parte de vuestra historia.

Querida familia:

No sé tu historia. No sé quién forma parte de tu familia. Ni cómo era vuestra vida antes de esa ausencia.

Pero sí sé que, cuando un animal llega a nuestra vida, empieza a escribirse una historia que nunca se parece a ninguna otra.

Una historia hecha de pequeños momentos.

De paseos.

De juegos.

De rutinas.

De miradas que no necesitaban palabras.

De manías que solo entendíais vosotros.

Y de ese amor silencioso que acabó formando parte de vuestra vida.

Quizá, al leer estas líneas, te haya venido a la cabeza una escena.

  • Ese paseo que siempre hacíais.
  • La forma en la que te recibía al llegar a casa.
  • El lugar donde le gustaba tumbarse.
  • Esa costumbre que solo tenía sentido para vosotros.

Al final, no son los grandes momentos los que construyen una historia.

Son todos esos pequeños instantes que un día dejan de repetirse.

“Y es entonces cuando comprendemos el lugar tan importante que ocupaba en nuestra vida.”

Da igual si esa ausencia es reciente.

O si han pasado unos meses.

O incluso años.

El tiempo no siempre responde a lo que sentimos.

Hay días en los que un recuerdo aparece sin avisar.

Una fotografía.

Un olor.

Un camino que recorríais juntos.

Su nombre.

Y, de repente, sientes que algo dentro de ti se encoge.

Puede que te hayas preguntado más de una vez por qué sigue doliendo.

O puede que hayas dejado de hablar de ello porque temes escuchar que era “solo un animal”.

Cuando compartimos la vida con ellos, pasan a formar parte de nuestra familia.

Y cuando uno de ellos deja de estar, cada persona —e incluso los animales que siguen compartiendo la vida con nosotros— puede vivir esa ausencia de una manera diferente.

Quizá eres tú quien siente que algo sigue sin estar en calma.

Quizá has notado cambios en otro de los animales de tu familia.

O quizá simplemente sientes que algo cambió aquel día y todavía no sabes cómo acompañarlo.

No hace falta que tengas todas las respuestas.

A veces basta con encontrar un lugar donde puedas hablar de todo ello sin sentir que tienes que justificar lo que sientes.

Quizá por eso estás aquí.

No porque busques olvidar.

Sino porque sientes que ya no quieres seguir llevando todo esto tú solo.

Mi historia

Yo también necesité un lugar así.

Hace años me despedí de Odín, uno de los miembros de mi familia.

Durante mucho tiempo, cada vez que pronunciaba su nombre, sentía que algo dentro de mí se encogía.

Sabía que necesitaba ayuda.

Solo que no sabía dónde encontrarla.

Con el tiempo descubrí el péndulo hebreo.

No hizo desaparecer su ausencia. Ni hizo que dejara de quererle.

Pero me ayudó a sostener todo aquello que estaba viviendo de una manera diferente.

Me ayudó a gestionar mis emociones y, poco a poco, comprendí que otras familias también podían necesitar un espacio donde sentirse escuchadas y acompañadas.

Así nació Latido Animal.

No para decirte cómo tienes que sentirte.

Ni para prometerte que un día dejarás de echarle de menos.

Eso no sería honesto.

Nació para ofrecerte un lugar donde tu historia pueda ser escuchada con respeto.

Donde puedas hablar sin miedo a que nadie minimice lo que estás viviendo.

Y donde podamos comenzar un acompañamiento adaptado a ti, a tu familia y al momento en el que hoy os encontráis.

Si decides dar el paso

El primer encuentro será un espacio para conoceros y comprender qué estáis viviendo.

  • Hablaremos de vuestra historia.
  • De quien ya no está.
  • De quienes siguen compartiendo la vida con vosotros.
  • Comenzaremos el acompañamiento con péndulo hebreo.

Después iremos caminando paso a paso, sin prisas y sin un número de sesiones impuesto. Porque no hay dos familias iguales.

No sé si este es tu momento.

Solo sé que, si mientras leías estas palabras has sentido que alguien ponía palabras a una pequeña parte de lo que estás viviendo, me encantará escuchar tu historia.

Con cariño,

Sara

Latido Animal
Cuéntame qué estáis viviendo

Podemos empezar por escuchar.

No necesitas tenerlo todo claro. Solo cuéntame, con tus palabras, qué está pasando en tu familia. Desde ahí, empezaremos el camino juntos.

Quiero contarte lo que estamos viviendo
Te responderé personalmente para conocer vuestra historia.
Quiero contarte nuestra historia
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